Los problemas de aprendizaje son dificultades que algunos niños enfrentan en su vida escolar cotidiana. Estas dificultades pueden deberse a un estancamiento en su desarrollo evolutivo —ya sea a nivel intelectual, emocional, comportamental o fisiológico—, lo que se manifiesta en la falta de asimilación de contenidos, olvido de tareas y otras responsabilidades académicas.
Cuando estos problemas no se detectan a tiempo, pueden reflejarse en conductas como indisciplina, timidez, apatía escolar o agresividad en el entorno, lo que en muchos casos desemboca en la deserción escolar.
Es crucial que, cuando los padres o profesores identifiquen alguna de estas señales, se realice una evaluación neuropsicológica con profesionales especializados. De esta manera, se puede corregir la dificultad o, en su defecto, establecer una colaboración interdisciplinaria con la escuela. Así, se evita el estancamiento en las habilidades del niño, favoreciendo su desarrollo integral y asegurando que crezca feliz en su entorno.